Single Serving Awesome

Comments off 244 Views0


Single Serving Awesome

El otro día, en un vuelo, estaba sacando ociosamente cuentas de cuantas veces he volado en avión. Me acuerdo claramente la primera (y no, no fue en un pterodáctilo) cuando era niño. Me peleé con mis hermanos para sentarme en la ventana y no dejé de ver el mundo abajo en todo el viaje.

Pero volé pocas veces hasta que empecé a volar con Mango. Digamos que, números redondos y más o menos conservadores, me he subido a un avión unas 500 veces desde que empecé este viaje. 

Puedo recitar de memoria los mensajes pre-grabados de algunas aerolíneas, soy un as para empacar para tres días (para vacaciones soy un asno) y se pasar el filtro de seguridad con la gracia de una bailarina de ballet. 

Odio los aeropuertos, las filas, el viaje en taxi, la sala de espera, las frases: #demorado, #posicionRemota y #noReclinable. No me gusta la comida del avión -si es que hay- los cambios de horario y el inglés de las sobrecargos. 

Cuando haces algo muchas veces, puede volverse automático y rutinario.

Pero esto no. Cada vez que voy volando no dejo de sorprenderme porque pues ¡voy pinchis volando! Cada vuelo es diferente, cada viaje me enseña algo nuevo y cada vez que veo por la ventana me siento muy afortunado.

Así es con Mango; cada rodaje es diferente, cada viaje me enseña algo nuevo y cada vez que veo por el monitor sé que soy muy afortunado